La crisis y la generosidad
FOCUS FEBRERO-MARZO
Ya hace algunos meses que oímos a los medios de comunicación hablar de que la crisis económica es una realidad. Todo el mundo conoce a alguien que, o se ha quedado sin trabajo, o que el volumen de faena le ha bajado muchísimo y le es muy difícil hacer todos los pagos. Pues bien, ahora tenemos la oportunidad de intentar ser generosos y tender la mano a aquellos que están apurados.
Delante del demonio de la crisis económica la tendencia es de cerrar el puño, de guardar los recursos y esperar a que el bajón pase. Tenemos un instinto de supervivencia personal que a menudo nos hace olvidar que hay otras personas que pasan por un momento difícil. Se trata, pues, de ayudar en la medida que se pueda a nuestro vecino. Quizás el vecino es pintor y yo había hecho planes para pintar la casa en verano. ¿Por qué no pintarla ahora y dar trabajo al pintor? No se trata de hacer locuras, pero si de no retraerse por miedo a no tener suficiente. Se trata de vivir sin miedo y de buscar la forma de acercarme a la comunidad donde vivo, poder dar y darme. ¿Qué puedo hacer yo para mejorar la situación del que lo está pasando mal? Nos tenemos que preguntar. Esto nos hará sentir más humanos, y como siempre, si lo que queremos ver son cambios en el mundo, tenemos que empezar por nosotros. Conectemos con la generosidad y creemos nosotros mismos el mundo que queremos ver a nuestro alrededor. Busquemos la cooperación entre nuestros vecinos, busquemos el darnos a la sociedad. Coincidiendo con el aniversario de Martin Luther King, recordemos sus palabras: “Cada hombre tiene que decidir si caminará debajo de la luz de la creatividad altruista o en la oscuridad del egoísmo destructivo”.
Delante del demonio de la depresión económica marquemos una diferencia y aprovechemos la ocasión para estar más cercanos y conectar más con el resto de la sociedad.
David Nagavajra Urgeles
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